“Esto sí, esto no, esto para la próxima.”
Haber estado lejos del lugar que estás acostumbrado a vivir a lo largo de los años te ha dado libertad para disfrutar de lo bueno y de lo malo, y tu cabeza cristalizada cambió de estado y está líquida como la nata que se derrama en las fresas que aparecen en un anuncio de televisión. ¿Habrás aprendido bien las lecciones que aquí se te han puesto encima de la mesa? Añades leña pensado que difícil es despegarse de algo que, aparentemente, tanto rechazaste en un principio y parece que tanto cuesta decir “hasta luego”; puede más la ilusión y decir ¿quién sabe? quizá algún día…
Esta mañana escuchas un poco de música antes de ir al trabajo; por las mañanas sientes que tu cabeza está templada, las ideas entran con mucha facilidad, a la vez que las frases que suenan por los altavoces. Se te graba una muy particular, sencilla, decía lo siguiente:
“No entiendo absolutamente nada, como voy a intentar aprender a entenderlo si sé que la gente miente tan a menudo”
No precisamente relacionado con ésta, otras veces Lamontagne pone melancólico a cualquiera que presuma de cuero, sudor y cigarrillo, no hablo del redactor, pero estás buscando un prototipo de tipo duro y se te ha ocurrido este sencillo reflejo. Doy gracias a su música por ayudar a recopilar estas palabras en tan absurdo blog. Es algo que siempre añorarás, sacar tiempo para escuchar música de verdad, o bien englobado en autenticidad que es generada por la música en directo o bien adquiriendo singles por cada una de las revolucionadas “disquerías” de Berwick Street o en la que nunca te miraron con buen ojo a pesar de gastarte parte del sueldo, Lower Temple Street y el par de tenderos con más posibilidades en el cine de terror de todos los alrededores. ¡Prometo volver a visitarte!
¿Para qué? Lo necesitas, aunque no puedas escolarizarte en ello. Te atrae la música, escuchar a los músicos, esos artistas, que se apoyan en un instrumento para entender todo un poco mejor, a su manera y a la nuestra, para darle cuerda a este reloj que necesita cargarse sesenta minutos todos los viernes, y que, a partir de ahora, nos seguirá más de cerca, trabajando más conjuntamente y convencidos de conseguir mejores resultados para todos, para la radio, para vosotros, los oyentes, y para cerrar distancia entre los abrazos.
Jorge Cerdán
Edición 43
El Cuartelillo. Edición 43 (9 de marzo de 2007)