¿Y si todo fuera de otra manera?

Después de los anteriores blogs y ante la conmoción del público debido al éxito que ha supuesto la lectura de éstos en sociedad a través de nuestra bitácora en la red, estamos de vuelta en esta tercera edición.
Antes de empezar, queremos agradecer a la dirección de la emisora, que mantenga nuestro espacio en su horario habitual pese a coincidir con programas de mucha más audiencia.
Nosotros nos encontramos todavía muy ilusionados con este proyecto que acaba de empezar. Todo comenzó con muchas prisas y empleando mucho tiempo libre sin apenas medios. La distancia entre guiones y locuciones se vio salvada por medios de comunicación que permitieron hacernos sonar por vuestros altavoces durante una hora cada viernes, que es, cuando aquí, nos ponemos las pilas y las cargamos con Hertzios y Decibelios.
¿Cómo van pasando tus semanas?
¿Te gusta la música con la que jugamos y mezclamos?
¿Comercial?
Desde luego esta gente tiene suerte de poder vivir de lo que más les gusta.
¿Tocas algún instrumento?
Recuerda que no es la mejor que puede haber…
¿Cuánto tiempo podrías tardar en reconocer una canción?
Es simplemente música que existe.
¿Cuál es tu formato preferido a la hora de comprar música?
¿Conoces un programa llamado emule?
¿Qué les puede pasar a un grupo novel que empiezan a querer crear y compartir?
¿Rock o Electrónica?
¿Pop o Soul?
A mi me gustan The Beatles y The Rolling Stones…
¿Tal vez Internet sea infinito?
¿Elvis falleció?
¿Pagarías más por un disco de vinilo o por un CD?
¿Has comprado alguna vez una canción usando Internet?
¿Qué disco elegirías para un sábado por la noche?
Si tuvieras que tirar uno de tus discos…
Quizás siga vivo…
¿Cuánto te costó?
A mi sólo me gusta el Rock…
Desde luego que cualquiera de la Creedence.
Internet parece no tener límites.
10 €.
Tal vez el último de Los Pecos no sea uno de los mejores de mi colección…
Son preguntas y respuestas. Seguro que se pueden acumular cientos de ellas. Todas ellas están relacionadas con música e inquietudes que la mantienen viva y la introducen sin querer en una sociedad de consumo. Consumo que se ha visto reducido estos últimos años y ha dañado, en gran medida, la imagen y subsistencia de los compositores que, sin duda, merecen más de lo que piden pero menos de lo que una discográfica pueda realmente hacer de ellos.
Una forma de cultura que no se refleja en los impuestos. Porque, como sabes, no hay manera que nuestros representantes europeos bajen los impuestos en el mundo de la música. Por suerte para muchos, nuestras bibliotecas han abierto el campo incorporando música a sus catálogos y permitiendo una difusión más estándar y formal que un TOP manta, una tostadora de CD’s o una masiva descarga de álbumes por Internet, que acumula megabytes en un disco duro de ordenador…

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