Sonorama

No me considero un gran conocedor de culturas, tampoco saco tiempo para leer muchos libros, por lo que tampoco viajo a través de lo que ellos me muestran, y si a ello le añadimos que no he salido de la vieja Europa en veintisiete años… Al menos utilizo, como buen ser humano, mi vista, mi oído y mi imaginación. A través de ellos y mediante un medio de transporte perfecto, como es la música, he intentado conocer, viajar, pensar y disfrutar.

El pasado fin de semana me propuse viajar un poco al futuro y aparecí en un festival de música avanzada. Se llama Sónar y se celebra desde hace catorce ediciones en Barcelona. La propuesta de día se basa en el centro de la ciudad, entre el museo de arte contemporáneo y el centro de cultura contemporánea. La gente baila, disfruta del populismo, del arte que puede recoger directamente de los centros museísticos, la arquitectura que puede recorrer y llenar, del instante y todo como puede y como sabe hasta las diez de la noche. Mucha de ésta gente estaba interesada por la música pero parte estaba ahí ocupada en estar, permanecer, divertirse y dudo si sabía quien producía la música que se encargaba de hacerle moverse, los demás preocupados por moverse y disfrutar de cada momento a través de los diversos artistas.

De noche todo cambiaba, el recinto era semiabierto pero a las afueras para subir el volumen el triple, la protagonista era la música hasta las siete de la mañana aproximadamente del día siguiente. Los artistas variaban aun más si cabe, La Mala se quedaba sola, los Beastie enfadaban, Cornelius deslumbraban, Romantica erotizaban, Devo retornaban y los Djs pinchadiscos aplastaban, como una de las atracciones más rentables del festival.

En resumen, festivales como Sónar y Monegros ocupan un puesto relevante en la escena musical de nuestro país. El futuro ya está aquí, conjuntamente con los ordenadores, el arte multimedia, las nuevas modas. La variedad es amplia como para no poder llamarlo especializado, juega con artistas atractivos e incluye otras muy innovadoras. Como experiencia fue brutal pero volver no he de volver más, regreso al pasado. ¡Adiós!

Special Guest: Leonor!

EVERYTHING BUT THE GIRL. These early days

These early days, representa la faceta más pop de este curioso dúo que siempre ha navegado por los extremos, desde el jazz a la electrónica, pasando por el downtempo o la música de orquesta. Y la peculiar voz de Tracey Thorn sumerge las notas en un mar lejano pero con la sensación de que te la está cantando sólo para ti.

Recuerdos con el poso de un tiempo feliz, paseos por las playas del norte con abrigos negros y bufandas rojas. Café para ti, te para mí. Cigarrillo a medias. Y las olas vienen y van. Camarero distraído con aire de marinero jubilado y sillas de una madera tan vieja como el mar. Calcetines de colores y zapatos llenos de arena. Sonrisas aletargadas y nudos de manos encima de la mesa. El día y la noche se van a casar dentro de poco. Y las miradas vienen y van…

LAURA VEIRS: Don’t lose yourself (Saltbreakers)

CORNELIUS: Drop

GRUFF RHYS: Candylion (Candylion)

BRYAN FERRY: Knocking on heaven’s door (Dylanesque)

IKE & TINA TURNER: Looking good

!!!: Must be the moon (Myth takes)

BEASTIE BOYS: Sabotaje (Ill communication)

WHITE STRIPES: Rag & Bone (Icky Thump)

DEAN & BRITTA: You turned my head around (Back Numbers)

SUNDAY DRIVERS: She (Tiny Telephone)

THE APPLES IN STEREO: Energy (New Magnetic Wonder)

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