Mi vida (o la de Francisco Nixon)

Mientras arrancamos las plumas a la cotorra y hacemos que chille por vuestros auriculares, me gustaría compartir con vosotros un disco que me ha impresionado bastante.

Francisco Nixon es el último proyecto del gijonés Fran Fernández. Supongo que todos lo conoceréis por su impronta en Australian Blonde y La Costa Brava (para alguno de vosotros y yo, la parte que más nos gusta de este grupo).

Hace unos meses nuestra fiel Leonor, cada día te admiro más (¿para cuándo un programa en La Cotorra?), nos dejó un escueto “Francisco Nixon: Me casaré cuando me enamore…”. Las aportaciones de Leonor son de lujo, pero, a veces, son difíciles de conseguir en el momento oportuno, así que quedó registrado en un remoto lugar de mi carcomido cerebro.

Por fin me hice con el álbum Es perfecta y he alucinado de la primera a la última canción. Me da vergüenza contar cosas de mi vida privada porque creo que bastantes miserias tenemos en nuestras vidas (sé que vosotros tenéis unas vidas maravillosas) como para escuchar las de un desconocido, pero no me resisto a decir que canción a canción me han saltado a la cara retazos de mi vida que me han hecho recordar etapas pasadas o presentes.

Todo un recorrido generacional que arranca con Nadia y su olimpiada de Montreal en 1976 (mi primera olimpiada) hasta Señor, un tema, que desde ya, propongo que se cante en las iglesias; una “oración laica” que recuerda esas adaptaciones de temas míticos de Dylan y los Beatles que cantábamos en las misas de los 70.

Por el camino Alumno o profesor en que nos muestra nuestras primeras (o pon el número que quieras) relaciones de pareja en que parece que sabes mucho y al final el que aprendes eres tú. O esa Luna de miel a escondidas que me recuerda esa etapa de “novios” (que vieja suena esta palabra en la era Messenger) a distancia donde todo es felicidad porque para dos días que te ves, cómo vas a discutir.

Y, por último, y no por ello menos importante, Me casaré cuando me enamore, para mí, una de las canciones más bellas en la forma y en el fondo de todo el pop español. Toda una declaración de principios, un misil en la línea de flotación de la actual sociedad de consumo, donde prima más el que dirán y el negocio que el amor de dos personas que se quieren, sean de la condición que sean, sean del sexo que sean:

    Me casaré cuando me enamore
    no por miedo a quedarme solo o sin dinero.
    Si me engañan sabré perdonar
    si me cuidan podré enfermar,
    si vienen niños, Dios proverá.
    Si no hay dinero, no habrá dinero,
    si es aburrido, yo lo haré divertido.

Si no te gustan las canciones donde el amor o el desamor sea el protagonista, olvídate de todo lo anterior; si te gustan, tal vez deberías escuchar este disco porque puedes recordar algo de tu vida o conocer mi vida (o la de Francisco Nixon).

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